Antecedentes del tema y bases teóricas


El estrés laboral docente. Análisis y abstracción de la información

Los docentes de todos los niveles educativos tienen la presión de la sociedad, del gobierno, y de la economía o mercado laboral para que formen buenos ciudadanos, con actitudes democráticas, y que se desempeñen de manera competitiva en el trabajo; pero para realizar todas esas tareas y más (ser padres sustitutos o consejeros psicológicos, por ejemplo) reciben muy pocos recursos de la sociedad, del gobierno y del mercado; en realidad cuenta con el poco interés familiar por el avance y afiance de los aprendizajes escolares, una ineficiente e insuficiente infraestructura educativa y una mercado de valores orientado al consumismo irrefrenable en todos los sentidos, pero sobre todo en afianzamiento del individualismo egoísta. Todo ello genera en el profesional docente un estrés diario al no alcanzar los objetivos planteados, ni del currículo oficial visible ni los del currículo social.
La cuestión del estrés laboral docente y su impacto en su desempeño profesional ha sido estudiado por diversos autores dentro y fuera del país, tanto desde la perspectiva de la sociología como de la psicología laborales, sobre todo. Lo que ha sido menos estudiado, de acuerdo a la revisión bibliográfica realizada, es el efecto que el estrés docente tiene en el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como las estrategias implementadas para atender dicho estrés. En los siguientes párrafos se hará un análisis y síntesis de las referencias sobre los diversos autores consultados en la selección y recopilación de la información llevada a cabo.
Baltazar (2007) indica que el término malestar docente se empezó a utilizar en la década de 1980 para referirse al estrés laboral en la docencia, a lo que también se le conoce como “burnout”. Se le identifica por tener diversas causas originadas en el quehacer profesional que producen un efecto negativo en la personalidad de los profesores, tanto en lo físico, como en lo psicológico, social e intelectual. Comenta que se han identificado como causas la falta de apoyo que para el ejercicio de sus tareas percibe el o la docente, las críticas que recibe por su desempeño y en general la precariedad de las condiciones en que llevan a cabo su trabajo. Para probar sus hipótesis sobre los orígenes del estrés laboral y la potencialidad de algunas estrategias para su atención el autor realizó un estudio de caso cualitativo exploratorio. Entre estas estrategias se realizó un taller de reflexión y un seminario taller sobre el estrés docente que permitió a las y los participantes tomar distancia de los problemas enfrentados, identificar su situación, valorar su salud integral, desarrollar empatía hacia sus colegas y sus estudiantes, entre otros aspectos.
Por su parte, Rodríguez, Oramas y Rodríguez (2007) en su estudio sobre el estrés docente en profesores de educación básica identificaron como agentes estresores el cumplimiento de doble función (director y docente frente a grupo), la insuficiencia del presupuesto escolar para atender todas las carencias existentes, la percepción que tienen de falta de oportunidades para su formación profesional continua, las malas condiciones laborales, el no contar con plaza fija o de base, pésimas relaciones interpersonales en la escuela, el ausentismo de los docentes, las pocas posibilidades que tienen para promoverse a otros lugares o puestos, los espacios reducidos de las aulas, la situación de su salud personal, la vinculación con la comunidad de familias, la necesidad de tomar decisiones en el aula, el involucramiento en los problemas de los alumnos, las horas requeridas para revisar los trabajos de los estudiantes, la rivalidad entre los docentes, entre varios otros. Para medir dicho estrés las autoras aplicaron varias escalas psicológicas con el propósito de detectar las fuentes de la presión que provocan el estrés tanto en el ámbito laboral, las condiciones sociales de su trabajo, los factores organizacionales de la docencia y el apoyo social. Lo encontrado en la aplicación de estas escalas señala que la mayoría de las y los docentes estudiados perciben tener una presión o estrés moderada, sin importar el sexo y su ubicación geográfica. Las autoras concluyen que es importante diseñar e implementar programas de intervención para mejorar la calidad de vida de las y los docentes.
Zieglin y Tovar (2007) realizaron una investigación sobre la relación entre el estrés laboral y la depresión entre docentes de educación básica del área metropolitana de Monterrey, e indican que la vinculación estrés laboral-depresión representa un problema de salud colectiva. Refieren un estudio de 1949 que señalaba que la salud mental de los docentes podría ser atendida mediante cursos de capacitación (p.4). Sugieren también que para la atención del estrés laboral puede aplicarse el psicodrama, así como técnicas de relajamiento. El estudio de Zieglin y Tovar mostró que el estrés laboral docente se expresó en los sujetos estudiados en estados emocionales como depresión y ansiedad, donde la depresión incluía las variables de tristeza, apatía, fatiga, insomnio, temblores en la mano, ojos irritados y dolor de garganta; mientras que la ansiedad coincidía con dolor de cabeza, de espalda, pies cansado y colitis; así como la falta de cuidado hacia sí mismo e irregularidad en la ingestión de alimentos (p. 15) A su vez la depresión también se encontró relacionada con un estado de duelo y apatía.
El estudio de Zieglin y Tovar mostró que la depresión y la ansiedad asociadas con el estrés laboral se vinculan con seis factores: 1) el autocontrol, 2) el apoyo social percibido, 3) la insatisfacción laboral, 4) el agotamiento, 5) la integración afectiva con los colegas, y 6) la autoeficacia. Un hallazgo importante de este estudio es que la depresión afecta más a los docentes de mayor edad que laboran en secundarias (p.19), mientras que la ansiedad se observó más en los docentes menores de 30 años (p. 21). También este estudio encontró una relación entre los problemas de salud relacionados con el estrés y el permiso de incapacidad laboral temporal que con frecuencia solicitan las o los docentes, por lo que el aula y la escuela se van constituyendo parea estos docentes en espacios que les significan experiencias traumáticas (p. 26). Por último las autoras señalan que el Estado mexicano no toma en cuenta la situación personal de las y los docentes en el aspecto de salud física y emocional, y solo busca cubrir lo relacionado con lo intelectual, al convocar a los docentes a prepararse cada vez más, tomar todos los cursos posibles y a evaluarse.
Echeverría (2013) centra su trabajo de tesis en los docentes de primaria de Guatemala para estudiar los aspectos laborales y personales del estrés, así como para hacer referencia a algunos factores que señala que disminuyen el síndrome de burnout e incluso propone algunas soluciones para evitar dicho agotamiento profesional. El estudio también aborda el agotamiento emocional, la despersonalización y la realización personal como indicadores medibles del estrés. Entre lo que propone la autora la enfrentar el estrés se encuentra fortalecer la vocación por el servicio docente, así como atender la superación personal y profesional, entre otros (p. 90).
Un estudio promovido en México por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-IEESAS, 2013) hace referencia a los factores desencadenantes del estrés en los docentes como la sobrecarga del trabajo académico y administrativo, la falta de tiempo para cumplir lo estipulado en el currículo, las relaciones interpersonales en la escuela y con las familias de los estudiantes, las condiciones laborales, la falta de apoyo social para cumplir sus objetivos, entre otros. También este estudios señala que entre las consecuencias del estrés laboral docente se encuentran el deterioro de la calidad del servicio escolar, el ausentismo laboral y los efectos en la salud personal del docente.
El estudio de Zavala (2013) se proponer también entender el estrés docente para lo cual aborda las características específicas de los trabajos estresantes, así como las consecuencias del estrés tanto a nivel personal (salud), como a nivel laboral, las diferencias individuales en las respuestas ante el estrés, tanto por rasgos de personalidad como en lo tocante a la edad biológica. El autor dedica un apartado de su estudio a presentar diversas acciones para afrontar el estrés como la relajación, el realizar actividades deportivas, cuidar la alimentación, descansar y desarrollar diversas habilidades que el autor llama “vitales” y que refieren a una variedad de estrategias que permiten reducir la tensión y mejorar la vida para lograr el equilibrio emocional y físico (p. 97). Estas habilidades incluyen rutinas de salud y estilos de vida, actitudes, creencias y conductas; a la vez que destaca la importancia de que estas rutinas dejen de ser una prescripción para convertirse en conductas permanentes como parte de la educación para el autocuidado (p.98), y si quien asume esa conducta es un docente, indica el autor, la probabilidad de que la trasmita o comparta con sus alumnos, las familias de éstos y sus colegas profesores es muy alta, con lo que se logra que la escuela se convierta en promotora de la salud (p. 99).
Por su parte, Cárdenas, Méndez y González (2014) estudiaron la percepción de los estudiantes universitarios de Monterrey, Nuevo León, sobre el estrés percibido en sus docentes durante sus sesiones de clase, y encontraron correlaciones significativas negativas entre el estrés docente y la edad del profesor, su antigüedad laboral, la falta de reconocimiento y el bajo salario.
Gracia y Barraza (2014) abordan el estrés laboral, al que también llaman organizacional, en los docentes de educación primaria y postulan que dicho estrés deriva de las exigencias que las instituciones educativas imponen a los docentes ya sea para que logren los perfiles de desempeño o bien para que alcancen competencias que les permitan promoverse en el escalafón laboral. Estos autores proponen un modelo organizacional de estrés docente a partir de la teoría psicológica transaccional con aportes de la psicología de la interacción. Atienden también algunas estrategias de manejo del estrés, y señalan que no todas han demostrado ser efectivas para todas las personas (p. 40). Con apoyo de la teoría organizacional y de la teoría del apoyo social construyen su modelo organizacional de estrés docente y lo aplican en un estudio correlacional, transversal y no experimental. Entre  los resultados a destacar se encuentran los relacionados con el tema que se explora para la licenciatura de Promoción y Educación de la Salud de la UNaDM: 1º las relaciones con el director de la escuela y las presiones para mejorar los resultados académicos de los alumnos; 2º la nula colaboración de los padres y las madres en los problemas de disciplina de sus hijos en el aula-escuela; 3º un ambiente escolar tenso; 4º la incertidumbre por las reformas educativas y sus repercusiones en los derechos laborales; 5º la falta de comunicación entre el personal docente, y 6º trabajar con docentes con los que no se está de acuerdo.
Becket, von Schultzendorff y Zubiri (2015) en su estudio “Diseño e implementación de una intervención educativa para elevar el bienestar docente basado en las evidencias de la psicología positiva y las neurociencias” señalan que el desempeño docente se ve afectado tanto por la situación laboral como por la naturaleza misma de la profesión. Evaluaron la factibilidad de elevar el bienestar docente a través de intervenciones cognitivas, mediante experiencias a partir de la psicología positiva aplicadas a docentes chilenos donde se analizaron el impacto que varias estrategias tenían en variables como “bienestar psicológico,” “felicidad,” “afectividad positiva y negativa,” “esperanza” y “agotamiento físico y mental”, y encontraron que las variables “autoaceptación” y “vida placentera” se mantenían con niveles altos después de varios meses de haberse realizado el taller de intervención.
Rozas (2015) estudia los niveles de desgaste profesional en docentes de nivel universitario en Chile y plantea algunas estrategias de intervención. Para ello aplica un análisis cuantitativo y cualitativo de las diversas subdimensiones en que clasifica el estrés laboral en relación a los factores personales, psicosociales e institucionales de los sujetos analizados. A partir de ello propone algunas acciones que se podrían realizar para prevenir el desgaste profesional docente, como 1) mejorar la organización institucional, 2) invertir más en los recursos personales (incrementar el personal y sus salarios), 3) aumentar los beneficios de la profesión en la institución (dar reconocimientos, favorecer el descanso, desarrollar la cultura del bienestar), 4) mejorar la infraestructura institucional (contar con salas para profesores, colocar aire acondicionado, instalar un gimnasio para docentes) y, 5) incluir el autocuidado en las políticas institucionales (incorporar a los directivos en las estrategias de atención al estrés laboral docente, modificar la percepción del tiempo laboral, contar con espacios recreativos, fomentar el trabajo en equipo).
El trabajo de Cardozo (2016) es un estudio exploratorio sobre el tema del estrés en el profesorado desde un enfoque psicológico, pero también aborda el tema desde el ámbito de la prevención y cuidado de la salud integral. Se adentra en las expresiones psicológicas del estrés en docentes universitarios, para lo cual hace una revisión histórica del concepto de estrés, mismo que será retomado como guía para el desarrollo de la presente investigación en la licenciatura en la UNaDM. Es de interés el trabajo de Cardozo porque presenta un cuadro amplio y detallado de los síntomas físicos, emocionales, cognitivos, fisiológicos, motrices, mentales, sociales y valorales producidos por el estrés. Aunque es de mencionarse que no desarrolla estrategias de atención al problema en cuestión.
Por otra parte en García (2017) encontramos un estudio comparativo del malestar docente entre educadoras de preescolar y profesores de primaria, secundaria y preparatoria en Mexicali, Baja California; como parte de su tesis doctoral en educación por la Universidad Ramón Llul de Barcelona. El autor hace una diferencia entre el malestar profesional y el estrés, e incluye varios elementos provocadores del estrés docente como el ambiente físico, la organización escolar y los distintos niveles del sistema educativo. Establece una relación entre la salud y el trabajo como determinantes del malestar docentes y dedica un espacio para abordar la cuestión de cómo afrontar este estrés a nivel personal: buscar la satisfacción y el bienestar docente, realizar estrategias de intervención individual, grupal y organizacional, a fin de reducir el nivel de efecto del estrés; y destaca sobre todo la importancia del trabajo en equipo como forma de afrontar el malestar docente.
Mungarro, Chacón y Navarrete (2017) en su investigación cualitativa, exploratoria y descriptiva sobre el malestar docente y su impacto en docentes de primaria en Hermosillo, Sonora, a partir de los testimonios de los profesores, presentan un análisis de las situaciones que les producen molestias o estrés laboral. Refieren que el malestar se relaciona con un estado emocional tanto social como psicológico, sobre las percepciones de los problemas que enfrentan en su quehacer docente. La investigación en cuestión describe algunas de las situaciones que enfrentan los docentes y cómo les generan molestias. Encuentran que los docentes desarrollan molestias o estrés por cuestiones vinculadas a la implementación del currículo y a su profesionalización, incluida la evaluación que deben presentar; aunque también les estresa la falta de espacios para mejorar su desarrollo profesional, la inseguridad en su contrato laboral, su falta de vocación docente, el poco tiempo de que disponen para su vida personal y las condiciones escolares de los estudiantes a su cargo (ausentismo, necesidades educativas especiales, problemas de disciplina, entre otras). Por último, estos autores se refieren a las siguientes cuestiones laborales como factores de estrés docente: la distancia de su hogar al centro de trabajo, la excesiva carga administrativa, los grupos numerosos de estudiantes que atienden, así como la incompetencia en el liderazgo académico de sus autoridades escolares y de la burocracia educativa.
Rodríguez, Guevara y Viramontes (2017) abordan el síndrome de desgaste laboral como la manifestación más aguda del estrés laboral en una secundaria mexicana. Aplican una metodología cualitativa interpretativa de un caso único para estudiar el estrés laboral del docente y su impacto en los estudiantes y en el contexto institucional. Su trabajo presenta una categorización general del estrés laboral docente donde se consideran las variables de condición personal, la actitud docente, su situación laboral, el ambiente de aula, su estado emocional y su rol profesional. También hacen una categorización del docente diagnosticado desplegando los factores que están incluidos en cada una de las variables señaladas, así, por ejemplo, encuentran que la prevalencia de una actitud negativa del docente se expresa en su intolerancia, agresividad, excluyentismo, entre otros aspectos. Analizan también el efecto que el estrés laboral del docente le produce a los alumnos: desde cómo perciben éstos los distintos estados de ánimo del docente, la manera en que reaccionan a dichos estados (rebeldía, oposición a las reglas), hasta la forma en que se sienten agobiados, agredidos, ridiculizados y la actitud de respuesta que desarrollan (desinterés, apatía, indisciplina).
Como último de los trabajos revisados se presenta la tesis de Zorrilla (2017), donde realiza un estudio del estrés en la profesión docente mediante el análisis de diversas variables laborales y de contexto de dicho evento. La autora hace una distinción entre estrés y síndrome de burnout, así como un estudio de la prevalencia de este síndrome en la profesión docente. Para ello aborda los factores implicados en el desarrollo del síndrome: el estrés psicosocial, las variables personales, sociales y demográficas, así como las variables asociadas al entorno laboral.
Un aporte de este estudio de Zorrilla es lo que llama el “engagement o enfoque positivo del burnout” (p.67); donde dicho engagement positivo (o involucramiento) hace referencia a un abordaje positivo del desarrollo profesional, lo cual se asocia con la psicología positiva. A partir de abordar las fortalezas y el funcionamiento óptimo de la persona (p. 67), el cual puede vincularse con el concepto de capacidad de resiliencia, la autora desarrolla varias estrategias de afrontamiento del estrés laboral docente, en tanto formas personales para afrontarlo y superarlo (p. 77), que se pueden aprender, desarrollar y trasmitir. Entre los modos de afrontamiento del estrés que cita el trabajo en cuestión se quiere destacar aquí las expresadas como “distanciamiento ante el problema, el autocontrol para atender el estrés, la búsqueda de apoyo social, la aceptación de la responsabilidad y la reevaluación positiva (p. 78), como estrategias que pueden explorarse en trabajos posteriores.
De acuerdo al trabajo en comento de Zorrilla los docentes emplean sobre todo las siguientes estrategias para enfrentar el estrés laboral: 1) mantener una perspectiva correcta de los problemas; 2) evitar las confrontaciones; 3) relajarse después del trabajo; 4) intentar calmarse; 5) compartir los problemas; 6) realizar ejercicios de meditación; 7) buscar apoyo social; 8) planificar su tiempo; 9) revalorarse positivamente (Pp. 82-83).
En resumen, los estudios presentados indican que la cuestión del estrés laboral docentes, la forma en que los profesores lo atienden y lo entienden, ha sido estudiado desde la psicología y la sociología, no así desde la pedagogía. Tampoco ha sido analizado en profundidad el impacto del estrés laboral docente en los estudiantes, en el proceso enseñanza-aprendizaje que lleva a cabo el profesor; pues solo un estudio de los 16 analizados hace una referencia a este punto. Se requiere ahondar también en las formas en que los docentes atienden su estrés laboral, cuáles son los recursos institucionales con que cuentan para esa tarea, de qué estrategias disponen en lo personal y cuáles resultados son los que obtienen al aplicarlas, son algunos puntos que se desea profundizar en el proyecto de investigación a desarrollar.

REFERENCIAS
Baltazar M., R. (noviembre, 2007). El malestar docente en las y los educadores de personas jóvenes y adultas. Trabajo presentado en el IX Congreso Nacional de Investigación Educativa, Mérida, Yucatán. Recuperado de:
Beckett, E., von Schultzendorff, A. y Zubiri, F. (2015). Diseño e implementación de una intervención educativa para elevar el bienestar docente basado en las evidencias de la psicología positiva y las neurociencias. Pensamiento Educativo. Revista de Investigación Educacional Latinoamericana, 52(2), 151-171. Recuperado en:

Cárdenas R., M., Méndez H., L. M., y González R., M.T. (2014). Desempeño, estrés, burnout y variables personales de los docentes universitarios. Revista Educere, 18 (60), 289-302. Recuperado en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35631743009

Cardozo G., L. A. (2016). El estrés en el profesorado. RIP: Reflexiones en psicología (15), 75-98. Recuperado en: http://www.scielo.org.bo/pdf/rip/n15/n15_a06.pdf

Echeverría A., H. N. (2013). Síndrome burnout en maestros de educación primaria. (Tesis de licenciatura en psicología). Recuperado de:

García H., L. F. (2017). El malestar docente en educación Básica y Media Superior (un estudio comparativo entre los niveles de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria). (Tesis de doctorado en educación). Recuperado de: https://www.tesisenred.net/handle/10803/458448

Gracia A. A., y Barraza M. A. (2014). Estresores organizacionales, estrategias de afrontamiento y apoyo social en docentes de primaria. México: Instituto Universitario Anglo Español. Recuperado en: https://redie.mx/librosyrevistas/libros/estresorgani.pdf
Mungarro R. G.C., Chacón S. C., y Navarrete L. G.E. (2017). Malestar docente y su impacto emocional en profesores de educación primaria. Trabajo presentado en el XIV Congreso Nacional de Investigación Educativa, San Luis Potosí, México. Recuperado de:
Rodríguez R. J.A., Guevara A., J.A., y Viramontes A., E. (2017). Síndrome de burnout en docentes.  IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH, 8(14), 45-67. Recuperado de: https://www.redalyc.org/jatsRepo/5216/521653267015/521653267015.pdf
Rodríguez, L., Oramas, A., Rodríguez, E. (2007). Estrés en docentes de educación básica: estudio de caso en Guanajuato, México. Salud de los trabajadores, 15(1), 5-16. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=375839282002
Rozas C., G.C. (2015). Niveles de desgaste profesional (burnout) en docentes y estrategias de prevención. El caso de las facultades de salud, educación y ciencias sociales de la Universidad Santo Tomás (Chile). (Tesis de doctorado en investigación e innovación educativa). Recuperada de:
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Zavala, Z. G., (2013). Estrés docente. ¿Cómo entenderlo? México: Universidad Latina de América. Recuperado en: http://blog.pucp.edu.pe/blog/estresdocente/2016/02/23/estres-docente-como-entenderlo/

Zorrilla H., A. M. (2017).  Estrés en la profesión docente: Estudio de su relación con posibles variables laborales y de contexto. (Tesis de doctorado en estudios avanzados en personalidad, evaluación y tratamiento psicológico). Recuperada de:



Comments

  1. Va la primera inmersión un poco más analítica en el tema. Voy encontrando aspectos que me interesa desarrollar así como algunas hipótesis que valdría la pena explorar.

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